De Anfield al Signal Iduna Park, sin caminar solo

 

Todos en algún momento abrimos nuestro corazón futbolero a más de un equipo. Algunos, como este columnista, tienen en un lugar muy especial al club de sus amores, pero a su lado, como fieles escuderos, a otras escuadras que se han ganado el respeto y cariño.

No les mentiré, con el Puebla es con el único equipo que he estado al borde del llanto (Gracias, Darío Verón), pero las fibras de ese sentimiento futbolero han sido tocadas por otros dos clubes, uno de la Premier League y otro de la Bundesliga.

Y todo nació por una canción en ese 25 de mayo de 2005. Regresaba de la universidad con ganas de ver el mejor futbol del planeta, la Champions League, que en esta oportunidad presentaba al entonces poderoso AC Milan ante un aguerrido Liverpool.

Sí, señores, fue en el llamado Milagro de Estambul donde los reds se convirtieron en mi segundo equipo. Tal vez todo generado por el ambiente, porque entre la narración de Luis Omar Tapia se escuchaba una melodía al unísono, el “You´ll Never Walk Alone”.

En medio de esa atmósfera, los reds se levantaban de un 3-0 y terminaban derrotando en penales al Milan de Maldini, de Pirlo, de Dida, de Gattuso, de Shevchenko, dirigidos por el maestro Carlo Ancelotti.

Y fue con ese Liverpool, donde figuraban Gerrard, Dudek, Xabi Alonso y Luis García, que mis horizontes del futbol se ampliaron y dejé de caminar solo, siempre bajo las notas de “Gerry and the Pacemakers”.

Un año después, en el Mundial Alemania 2006, escuché nuevamente esa letra llena de esperanza de “You’ll Never Walk Alone”. Para mi sorpresa no estaba jugando Inglaterra, como para asociarla con el Liverpool.

Era el final del épico juego de semifinales entre la Selección de Alemania e Italia. Los germanos caían a manos de los azzurri en tiempo extra y comenzaba a sonar la melodía a una sola voz. No entendía por qué la cantaban los alemanes, no me daba cuenta que el juego se había desarrollado en el entonces llamado Westfalenstadion.

Años después comprendí (o descubrí) que el Westfalenstadion. ahora conocido como Signal Iduna Park es la casa del Borussia Dortmund, que en 2011 y 2012 me maravillaba con su futbol y su bicampeonato con un loco en el banquillo llamado Jürgen Klopp y con “You’ll Never Walk Alone” como bandera musical.

La Champions League 2012-2013 terminó siendo la consolidación de esta afición hacia el BVB, que me regaló momentos de emoción con ese 4-0 al Real Madrid, donde brilló Robert Lewandowski, y de amargura con la derrota en la final ante Bayern München.

Este jueves 7 de abril de 2016 será recordado por este columnista por mucho tiempo. Vi en el Signal Iduna Park al Borussia Dortmund enfrentar al Liverpool con Jürgen Klopp ya en el banquillo de los reds. Por supuesto, el “You’ll Never Walk Alone” sonó con fuerza en las gargantas de ambas aficiones.

Y falta el juego en Anfield…

Mi Twitter: @SirTavoMR14