De plagios, chismes y cosas peores

 

Siempre me lo ha dicho mi madre: “los problemas de pareja son de dos, de nadie más”. Creo que muchos de ustedes, amables lectores, han escuchado este consejo. Ya queda en uno o en otro si por despecho u otra cuestión exhiben los pleitos que tengan con su pareja.

¿A qué viene todo esto? Obviamente al tema que vive el jugador del Club Puebla, Christian Bermúdez, quien lleva un proceso judicial por no pagar la pensión alimenticia de sus dos hijos. Señores, antes de cualquier cosa, ese tema (aunque el Hobbit sea persona pública) debe ser abordado con pinzas.

Ni usted como aficionado ni yo como reportero tenemos la calidad moral como para tomar partido por alguna de las dos partes. Si Hobbit es culpable de lo que se le acusa, pues que pague, si es víctima de un acto de venganza, tarde o temprano se sabrá y el karma hará lo suyo. La vida es una rueda de la fortuna ¿No creen?

Dicho lo anterior, considero realmente lamentable la columna publicada este lunes por el autonombrado “Máster de los Deportes”, José Hanan Budib. De entrada, la columna es un refrito de algo que ya había publicado el bien conocido SanCadilla El Norte desde el viernes 26 de agosto, donde daba santo y seña del problema marital de Bermúdez.

Pero el mencionado columnista poblano fue más allá y reveló incluso las propiedades con las que cuenta la exesposa de Bermúdez, así como la profesión de la señora. Acto totalmente irresponsable por donde se quiera ver, pues genera un escarnio en contra de la expareja de Bermúdez por una situación en la que ni  usted ni el Puebla ni yo ni mucho menos Hanan podemos hacerla de jueces.

Bien sabemos que el futbol mueve masas, voluntades y muchas veces genera enajenación por parte de la afición a este deporte. He ahí el principal problema de este acto irresponsable, el cual raya en el narcisismo.

Por ello, el decir que la señora cuenta con tal cantidad de carros, con tal trabajo y asegurar que todo es por motivado por un arranque de celos solo provoca que muchos fanáticos comiencen a encender las antorchas contra una persona que ni siquiera conocen.

El tema PERSONAL de Bermúdez se convirtió en un chisme de lavadero fomentado por periodistas que navegan con bandera de intocables, escudándose con el argumento número uno de los mediocres con toques narcisistas: “Que hablen de mí, bien o mal, pero que hablen”.

Dijera el acaecido Juan Gabriel: “¿Pero qué necesidad?”

Por el bien de Bermúdez, la persona, de su exesposa y sobre todo de sus hijos, esperemos que este conflicto legal llegue a buenos términos. 

Ahí se las dejo, señores, ustedes deciden qué consumen. En la villa del señor hay espacio para todos, incluso para los “dueños” de la verdad absoluta y para los que le aplauden como focas (Léase René Tovar).

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