El día que conocí a Juan Carlos Osorio

 
Hoy lo llaman “El Predicador”. A muchos les estresa su manera de ver el futbol, sobre todo a los colegas que gustan de chismes y arrebatos en vez de información deportiva pura, sin golpes en la mesa como los de Miguel Herrera o caras de molestia como las de José Manuel de la Torre.
 
Puedo presumir (y lo hago) que tuve la fortuna de conocer a Juan Carlos Osorio, actual entrenador de la Selección Nacional de México, de escuchar de cerca sus explicaciones totalmente futboleras y de pasar casi una hora en el análisis de sus movimientos dentro de la cancha.
 
Era 2012, quien escribe esto debe aceptar que cuando Osorio fue anunciado como entrenador del Puebla fue asaltado por un mar de dudas.
 
¿Quién es él? ¿Por qué llegó a Puebla? ¡Dirigir al Chicago Fire no es gran cosa!. Sí las mismas dudas que llegaron a la mayoría de “expertos” que por miedo a lo desconocido reventaron a Osorio al ser anunciado como timonel del Tricolor.
 
Una rueda de prensa fue suficiente para que este columnista se convirtiera en un admirador de la filosofía de Osorio. Fue en los campos de La Noria, tras un entrenamiento del Puebla.
 
Respetuoso como siempre, Osorio saludó a todos y cada uno de los reporteros que estábamos presentes. Con un apretón de manos y un “buen día”, el colombiano comenzó con un ritual de futbol que pocos… muy pocos, aprecian.
 
Y nos dijo cómo quería que Puebla se parara en la cancha, incluso explicó por qué el “medianito” Aldo Polo era titular en su equipo. Vaya, Osorio era capaz de sacarle agua a las piedras, léase Luis Ángel Landín.
 
Sabía que en algún momento el Puebla sería una máquina de futbol, pero también sabía que el impresentable Hugo Fernández, entonces director deportivo de la Franja, echaría a perder un proceso que se esperaba exitoso.
 
Al principio los resultados no acompañaron a lo que se esperaba del colombiano. Sin embargo, no veíamos que la mano de Fernández y toda la panda de vividores que en ese entonces estaban en el Puebla terminarían por hartar hasta al pacífico Juan Carlos Osorio.
 
“¡Estoy hasta la madre!” 
 
Esas fueron las últimas palabras que escuché de Osorio en Puebla. 
 
Tras su partida tomó su lugar Daniel Bartolotta. Los “ignorantes funcionales” aplaudieron el “renacer” del Puebla al mando del exjugador camotero. Pocos… muy pocos, se dieron cuenta que el trabajo de Osorio ya había permeado en el equipo y Bartolotta solo tenía que poner una alineación.
 
Sí, conocí al “Predicador”, al “Exorcista”, al que llevará a la Selección Nacional de México CAMINANDO a Rusia 2018.
 
Mi Twitter: Gustavo Mirón Reyes