Todos contra Campestrini… ¿Y Fleitas?

 
Sábado, minutos antes de las 23:00 horas. Observaba una y otra vez el tremendo error de Cristian Campestrini, portero del Puebla, ante Chivas. No daba crédito a tal pifia que ni en un juego llanero se llegan a ver.
 
Tomaba el celular pensando en algún tuit incendiario que expresara mi molestia por lo sucedido, pues -como lo he dicho en entregas anteriores- antes de periodista fui aficionado y eso provocaba que quisiera dejar evidencia de mi frustración hacia Campestrini.
 
Este día aún no comprendo lo que sucedió. Lo que es una realidad es que Campestrini es un tipo inestable emocionalmente y bipolar en la cancha, algo que no se puede negar ni por sus propios fans (mismo caso que Alustiza, la falta de ídolos convierte a cualquiera en referente).
 
Pero más allá de que si Campestrini debe comer banca el resto de la temporada o no -yo creo que sí-, debemos voltear a las oficinas del club y señalar directamente al verdadero culpable de la debacle poblana en este torneo, al supuesto director deportivo Walter Fleitas.
 
Todos hablamos de la inmadurez de Campestrini, del “valemadrismo” de Carlos Gutiérrez (quien se la pasa subiendo fotos a Instagram), del bajo nivel de Navarro, de la nula adaptación de los refuerzos extranjeros y del poco poder a la ofensiva del Puebla, pero no dedicamos líneas a Fleitas.
 
A este equipo le faltan 10 kilos de calidad y 20 metros de autoestima. Este Puebla no cree en sí mismo y mucho menos en la capacidad que puede desarrollar. Cardozo se equivoca monumentalmente en las tácticas, pero en la cancha no hay nadie con los tamaños para cambiar las cosas.
 
Si lo comparamos con alguna persona, el Puebla es un adolescente irresponsable, con problemas graves en la escuela, inmaduro y con evidente depresión, mientras Walter Fleitas es el padre golpeador responsable de la mala calidad de vida de su hijo.
 
Suena duro, suena cruel, pero esa es la realidad del actual Puebla. Este equipo, amable lector, se salvará porque hay alguien peor que él. Como en la vida misma, el que quiere morir se salva y el que quiere vivir (Monarcas o Veracruz) tiene una muerte dolorosa.
 
Entonces, damas y caballeros, critiquemos la inmadurez de Campestrini, el “valemadrismo” de Gutiérrez y compañía, el bajo nivel de la mayoría del plantel, pero no dejemos de lado al artífice de este mal momento futbolístico del Puebla, el señor Walter Fleitas.
 
Mi Twitter: @SirTavoMR14